Reflexión 8: Sparks - Juan Vitoria

Reflexión 8: Sparks

Los hermanos Ron y Russell Mael formaron en Los Angeles un grupo llamado Halfnelson; junto a Todd Rundgren publicaron su primer disco en 1971, pero no trascendió lo más mínimo, era una incomprensible rareza pop de corte modernista en tiempos progresivos o post-psicodelicos.
Empeñados en darse a conocer, cambiaron algo la producción y rescataron aquellas canciones para una nueva edición de aquel Lp, ya con el acertado nombre de SPARKS.
La crítica se desconcertó desde el primer instante, eran demasiado atrevidos, su imagen contrastaba con los estereotipos progres de principios de década y, sin embargo, abrumaban con sus canciones directas, sorprendentes y cargadas de estímulos dispares al rock, como estructuras de marchas militares en clave pop.
Tuvieron que trascurrir un buen montón de años para que se les otorgara la condición de influencia directa de la New Wave. Grupos como The Cars, Devo o toda la Cool Wave británica se emborrachaban con sus discos y ya entonces la prensa se rindió ante tales abrasivas ideas, corroboradas en discos tan imaginativos como surrealistas. Sus dos primeros discos eran pura nueva ola, pre power-pop incluso, pero fue su viaje a Uk el que les sirvió para ejercer su peso creativo en maravillas como “Kimono My House”, “Propaganda” e “Indiscret”, obras sublimes que fueron comparadas (sobre todo por las voces) con Queen; algo en lo que no estoy exactamente de acuerdo.
Pero eso no fue todo, los Mael configuraron luego una serie de LP brutales, eficientes y, claro, exageradamente originales. Si en su momento inspiraron la Nueva Ola, luego harían lo propio con otras tendencias más “arty”, calificadas con nombres tan poco apropiados como “New Romantics” o “Tecno rock”, en fin… etiquetas para parvularios.
Sus siguientes discos fueron (siguieron siendo, más bien) tremebundos y, desde luego, trepidantes; colaboraron con el rey de la disco germana, Giorgio Moroder, provocaron estéticamente desde un principio (imaginaos un tipo con imagen hitleriana, pero gay e irreverente, para enervar a los neonazis que comenzaron a surgir en aquella Inglaterra del National Front.
Y, fijaos que acabaron haciendo un disco con Franz Ferdinand, aunque ya en su ocaso (o no, ya que estoy convencido de que, de repente, volverán a dejarme boquiabierto).
Ahora, que se están reeditando sus discos, que incluyen vinilo + Cd y con temas extra, yo estoy entregándome sin complejos ante tal expresión de lujuria original.
Sí, eso es, ahí está la clave de todo, su originalidad, atemperada con el riesgo y el desparpajo de quien sabe que es, sencillamente, genial. Sencillamente geniales.
Buenas vibraciones!

Autor: Juan Vitoria

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