GARY LEWIS, EL INTÉRPRETE ADOLESCENTE

La historia de la música adolescente en los Estados Unidos está llena de caras bonitas, montajes discográficos y un buen número de artífices que, desde la retaguardia, elaboraban canciones para crear éxito tras éxito.

 

Las factorías de Phil Spector o Berry Gordy Jr. contribuían a que grupos o artistas con buena imagen capturaran la atención de los jóvenes desde las high schools; era el precio que se pagaba por buscar un hueco en la floreciente industria del disco, que amenazaba con desbancar a la del cine o a la del automóvil. Estamos hablando de la encrucijada entre décadas, la de los 50 y la de los 60.

Por entonces Hollywood ya era una baza firme de candidatos a estrellas en los corazones adolescentes, actores que poblaban las carpetas de las y los chicos en las aulas, unos “rebeldes sin causa” buscando su propia personalidad. El Rock entró con fuerza en los sueños de aquellas generaciones y comenzó a tener cabida en las películas de aquellos años.

Jerry Lewis era uno de esos actores con carisma y un cómico irresistible con el que conectaban los jóvenes, especialmente por films como “El profesor chiflado”, en la que un pobre chaval podía alcanzar notoriedad entre los compañeros si vencía su timidez y mostraba altiveza, algo que el rock ‘n’ roll llevaba inmerso en él. Antes de alcanzar el reconocimiento masivo, Jerry sabía lo que era el sonido juvenil, ya que tenía un hijo que tocaba en un grupo de pop.

Gary Lewis era el hijo de Jerry, un muchacho con un brío irresistible, simpatía y una energía imparable. No era, ni mucho menos, atractivo, ni poseía un bonito cuerpo californiano, de hecho era esmirriado; pero su capacidad para deslumbrar con su personalidad era una de sus innegables cualidades.

Grupo 65

Tras muchos intentos para lograr salir del garaje de su casa en Los Ángeles, fue el papi quien le consiguió un bolo, nada más y nada menos que en Disneyland. Y allí que se fueron los Playboys (el nombre de su grupo) a tocar clásicos del rock teen y algún tema propio. Después de aquella actuación la cosa cambió radicalmente para Gary, que se encontró con un flamante contrato discográfico con el sello Liberty, un productor de lujo, Snuff Garrett, un arreglista versado, Leon Russell y algunos músicos de acompañamiento para reforzar el amateurismo de sus compañeros de grupo.

Gary Lewis era el anacronismo de los pop stars adolescentes en los USA, pero sus impactos eran imparables. Y eso que él era el batería del grupo (pocos casos se daban de éxito en un grupo cuyo cantante y líder fuera el que aporreaba los tambores). Dave Walker a la guitarra rítmica, Al Ramsey al bajo, John West como multiinstrumentista y Dave Costell a la guitarra principal eran la base de los Playboys. Gary no solía grabar sus baterías en los estudios, para ello contaban con la presencia de Hal Blaine (que, por cierto, era quien también tocaba la batería en todas las primeras grabaciones de los Beach Boys), pero tampoco parecía importarle, su rol de frontman se reforzaba más si se ponía delante del micro.

01 fOTO GRUPO

Su primer álbum fue “This Diamond Ring” con gemas absolutamente paladeables, composiciones de un jovencísimo Al Kooper y arreglos metódicos de Leon Russell. Los hits fueron sucediéndose, singles imparables que ascendían a las listas por encima incluso de la invasión británica (las comparaciones con Ringo Starr eran evidentes, no muy agraciados los dos, pero tremendamente graciosos y abrazables).

 

A pesar de que, en aquellos años, se le daba más prestancia al formato single, Gary cuidaba el LP como compendio de su trabajo, llegando a publicar hasta tres álbumes en un mismo año; discos gloriosos como “Everybody’s Loves A Clown”, “A Session With” o “She’s Just My Style” contrastaron con otros más delicados, casi dramáticos y ciertamente sublimes, como “ Listen!”, ya con la integración de un batería notable como Jim Keltner (un clásico posterior en los discos de Neil Young, Delaney & Bonnie o Eric Clapton).

(el siguiente vídeo consta de varias canciones, no os perdáis las payasadas que hace, muy en la línea de su padre)

 

Con un giro hacia terrenos más arriesgados en sus dos LP’s del 67/68, “New Directions” y “Gary Lewis Now!”, se desprendió de alguna forma del estereotipo de chico pop para colegiales de la soleada y rica California, pero tanto sus canciones como las prestadas eran ricos ejemplos del mejor Sunshine Pop de todos los tiempos.

LP's 01

LP's 02

LP's 03

 

Cuando parecía que se retiraba y que su imagen, con cabellos poblados y barba, no estaba acorde con el concepto que se esperaba de él, emergió con un disco tremendo de rock de carretera, “I’m On The Right Road Now”, toda una declaración de intenciones hasta en su título. No pasó nada con el disco, lógicamente, pero Gary, que tenía un generoso colchón de royalties que le permitía poder vivir de rentas, siguió haciendo lo que le gustaba, enfundarse la guitarra y reclutar a sus amigos de los Playboys para ser feliz y hacer felices a muchos que le rendimos pleitesía.

01. Close Lp

02. Road Lp

Y todavía sigue tocando y girando por todos los States, convencido del poder curativo de las buenas melodías, esas que se adherían a sus canciones como un celofán al vidrio, es obvio que no hace discos, pero tampoco le hace demasiada falta. Son muchos los que, ya en edad madura, le agradecen haberles hecho felices y dotar de banda sonora unos días complicados en el devenir americano a finales de los 60. La prensa todavía no ha considerado oportuno reivindicarle, pero quien esto suscribe se rinde ante tal algarabía de optimismo, vitalidad y sinceridad, unas gotas que se suelen echar de menos en el mundo en el que estamos ahora atrapados. A Gary Lewis ya no se le puede pedir nada más, Su propia sonrisa, cuando interpretaba “Count Me In”, delataba el poder inalterable de una canción para que nuestro corazón palpitase con más fuerza, con más pasión.

DURANTE TODO EL MES DE JUNIO, EN LOS 39 SONIDOS, REIVINDICAMOS A GARY LEWIS AND THE PLAYBOYS

www.los39sonidos.podomatic.com

 

Author: Juan Vitoria

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